‘Retelling’ LGTB que le dan la vuelta al cuento

‘Cliffhanger’, ‘plot twist’, ‘enemies to lovers’… Cada vez son más los términos adoptados de los ingleses para hacer referencia a las obras que lucen en nuestras estanterías reales o virtuales. Entre ellas, una de las más usadas últimamente está ‘retelling’. ¿Qué significa?

Re-telling o re-contar va, precisamente, de volver a narrar una historia que debe ser conocida por la mayoría y está en el imaginario social. Lo habitual es tirar de cuentos clásicos, La bella y la bestia, Caperucita roja, Cenicienta o Blancanieves son algunos ejemplos. Ya sea en literatura, series de televisión o películas se le ha dado una nueva vida a estas historias más que sabidas.

Para el ‘retelling’ más común se usa el cuento de hadas o relato clásico y se interpreta en un escenario actual. ¿Y si la Cenicienta hubiera sido una adolescente que solo quiere ser popular? ¿Y si Bella fuera un ratoncillo de biblioteca que se enamora del chico malo de clase? ¿Y si la malvada madrastra de Blancanieves en realidad tuviera segundas intenciones y su historia fuera más interesante que la niñita de piel blanca y labios rojos?

No obstante, también se pueden coger ideas, personajes o momentos clave de estas narraciones y usarlos en otra ambientación. Ciencia ficción, fantasía urbana o erótica, entre otros muchos, son revisiones que los hermanos Grimm leerían con una ceja enarcada.

¿Y si la Cenicienta hubiera sido una adolescente que solo quiere ser popular? ¿Y si Bella fuera un ratoncillo de biblioteca que se enamora del chico malo de clase?

Seguro que a más de una se os han venido títulos de novelas o series a la cabeza. Ahí tenemos desde La caricia de la oscuridad, de Scarlett St. Clair o La bruja del mar, de Sarah Henning a Mirror, mirror, de Jen Calonita. También hay versiones actualizadas de La Sirenita, una mezcla de cuentos infantiles en la serie Once Upon a Time o las actualizaciones empoderadas de Mulán o Caperucita Roja, esta última en una mezcla de terror sensual. Sin olvidar geniales idas de olla como Orgullo, prejuicio y zombies o las mil y una revisiones del mito de Drácula, Vlad Tepes.

Pero ¿qué pasa con la representación? La cultura general nos ha dibujado a los personajes de los cuentos de toda la vida como heterosexuales, a pesar de los intentos actuales de meter algún gay (como LeFou en la última de La Bella y la Bestia) estos han quedado de fondo, con papeles secundarios o apenas relevancia.

Recomendaciones

Por ello, os traigo una breve selección de ‘retelling’ donde no solo hay representación LGTB, sino que son los protagonistas de sus propias historias. Y, por supuesto, tuvieron su final feliz y comieron perdices.


En busca de la Bella Durmiente
Nut

«Si quieres sabiduría, fuerza y amor, tendrás que conseguirlo por ti mismos. Voluntad es lo que te entrego. Voluntad para encontrar tu propio camino»

El príncipe Devan, maldito desde la niñez por haberle sido arrebatados sus dones, quiere demostrar su valía rompiendo el maleficio que recae sobre la princesa a la que aspira a desposar. Pero no estará solo en el viaje, puesto que el misterioso Sai decide acompañarle en calidad de cronista…

¿Podrán ambos conseguir lo que tanto ambicionan sus corazones?


La rosa del acantilado
Helena Vicente y Vicent L. Ochoa

Desde hace siglos una temible maldición asola a la aldea pesquera de Carraig. Durante siglos han sufrido la plaga del mar y durante siglos han aplacado a la maldición sacrificando a una de sus jóvenes doncellas a la Bestia para vivir un año más sin miedo.

Ese año es la puerta de Erin la que aparece pintada. Ella es la elegida y nada ni nadie puede salvarla. Pero Erwin, su hermano mellizo, tan parecido a ella que todavía los confunden, no puede soportar verla desaparecer para siempre. Desesperado; vestido de doncella, haciéndose pasar por su hermana y con el corazón encogido por el miedo, se embarcará hacia el siniestro risco donde le espera su final.


Botón de emergencia para (dejar de) amar
Sophie Gonzalez

Bajo el sol, algo nació… ¿Qué tendrán esas noches de amor? Will Tavares es el chico perfecto para vivir un amor de verano: es cariñoso, divertido y bueno. Pero justo cuando Ollie cree que ha encontrado a la persona con la que puede vivir su «felices para siempre», las vacaciones de verano llegan a su fin y Will desaparece. Por si fuera poco, Ollie tiene que mudarse a la otra punta del país por una emergencia familiar y se matricula en el Collinswood High, un instituto en el que no conoce a nadie… salvo a Will. El destino los ha reunido de nuevo, pero no hay ni rastro del chico dulce que conoció en verano: Will es el típico deportista machito, popular y payaso… Ah, y además no ha salido del armario. ‘Retelling’ de Grease.


Anne sin filtros
Iria G. Parente y Selene M. Pascual

Anne Shirley siempre ha soñado con ser escritora y, aunque nadie lo sepa, lo es: online, la conocen como Lady Cordelia y sus fanfics sobre El caballero del espejo, una serie de televisión sobre leyendas artúricas, son de los más aclamados por el fandom. Solo Diana, su mejor amiga, artista y colaboradora, conoce su secreto.

Al menos hasta que aparece Blythe, un nuevo autor de fanfiction que no tarda en superar el récord de lecturas de Anne y que, para colmo, no tiene ningún reparo en mostrar su verdadera identidad. Gilbert Blythe es tan encantador como irritante, y desafiará a Anne a enfrentarse a sus inseguridades y a sus sentimientos, tanto por él como por su amiga Diana.

Te traeré a casa
Raquel Arbeleta

Dikê está muerta. Murió el día de su boda.
Es lo único que sabe Lyra, de lo único que canta cada noche en el Ragweed. Al menos, hasta que uno de los Doce le dice la verdad:
Dikê está viva. Se la llevaron a Inferno.
Así que allí irá, a recuperarla. Más allá de las mentiras y amenazas de la mafia de los Doce, más allá de las sucias calles de la capital, más allá del C.A.N., más allá de la muerte. Armada con una guitarra y el recuerdo del oro en los labios de su esposa, Lyra compone una nueva canción:
Dikê está viva.
Y la traerá a casa.
‘Retelling’ del mito de Orfeo y Eurídice GL.

5 razones para apuntarte al Nanowrimo y 5 para ¡huir!

Nanowrimo, escribir una novela en un mes, ¿es posible? Os lo digo desde ya: no. Entonces, ¿sirve? Sí. Pero ¿es útil para ti? Eso vamos a verlo.

Empezamos un nuevo mes y lo hago con la pregunta que más se ha planteado estos días entre escritores, noveles o no. «¿Vas a participar en el Nanowrimo?». Antes de nada:

¿Qué es?

Nanowrimo es el acrónimo de National Novel Writing Month, es decir, el mes de escritura de novela (lo de nacional se puede obviar, a estas alturas no tiene fronteras). Empieza hoy, 1 de noviembre, pero es posible apuntarse en cualquier momento durante este mes.

Es un reto de escritura creado para animar a la gente a teclear a lo loco. El objetivo es soltar de golpe y porrazo 50.000 palabras en 30 días. Es decir, una media de 1.700 palabras por día, lo que sería alrededor de 160 páginas. Tal vez os parece mucho, así que para que os hagáis una idea, llevamos en este texto del blog ya unas 150 palabras. En resumen, es asumible, aunque tiene sus pegas.

¿Qué dan?

No hay un premio como tal por haber cumplido con el mínimo de 50k palabras, más allá de una insignia. Los participantes se benefician de descuentos (sin pasarse) en programas y apps de escritores solo por apuntarse a nanowrimo.org e iniciar un proyecto.

En mi experiencia personal, he participado en tres ocasiones y solo en una cumplí el objetivo. Curiosamente, las otras dos son las que finalmente se convirtieron en novela, pues tras vomitar el manuscrito (si puede considerarse tal) toca darle forma. Así que no penséis que en 30 días tendréis una novela, a menos que seáis extraordinarios o según el género literario o estilo con el que trabajéis. Siempre queda pulirlo.

Mis proyectos del Nano caídos en desgracia, o no…

¿Qué escribí?

Los proyectos del Nano que me funcionaron después son Escamas (La última plegaria del dragón, de Selecta) y Hablando de árboles (El lamento de los abedules, de Escarlata Ediciones) [Nota personal: Es hora de buscar títulos más cortos].

Fueron varias las razones por las que unos proyectos salieron adelante y otros no. Cuando arrancaba el reto siempre empezaba bien, puedo escribir una media de 1.000 palabras por hora, así que si le dedicaba 2 horas al día, llegaba sin problema.

Sin embargo, no siempre lograba sacar tiempo (el trabajo/familia/vida) y las palabras pendientes me agobiaban y frustraban. Así que en 2018 fue mi último proyecto. No olvidemos que escribimos para disfrutar, para estar a gusto, sentirnos libres. Si no es así, mejor cambiar.

Pero ese es mi caso, ¿cuál es el tuyo? ¿Te estás planteando inscribirte?

Te doy 5 síes y 5 noes: