10 clichés que te enamoran de las historias de amor BL

Ser original está sobrevalorado. O no. Bueno, a medias. A todas nos gustan historias que salen de lo cotidiano, mezcla de géneros, giros argumentales que nos hagan estallar la cabeza… pero también buscamos la comodidad de un buen cliché, que se convierte en ese punto al que aferrarnos mientras escalamos la montaña de la lectura. Es un puerto seguro, una zona de confort, una clave que siempre funciona y, por qué no, también nos gusta y queremos.

Antes de nada, ¿qué es un cliché literario? En el cine y la literatura son considerados como clichés todos aquellos motivos, temas o escenas muy recurrentes y predecibles como, por ejemplo, la desactivación de una bomba en el último segundo, la puerta atascada al huir del asesino o el timbre del teléfono en un momento de tensión.

Es un puerto seguro, una zona de confort, una clave que siempre funciona y, por qué no, también nos gusta

Son innumerables los que existen en la romántica en general y muchos de ellos se repiten en el Boys Love o en las historias de homoerótica. Os traigo una colección de diez, ordenados sin ton ni son y que, creo, son las que más he visto en mis lecturas BL.

1-Amigos de infancia

Nada como una tierna promesa en la guardería para crear lazos irrompibles. Quién dice guardería también habla de colegio o instituto, donde sea que los protagonistas se conocen y empiezan a relacionarse. Un acercamiento que lleva a una amistad, la primera y la mejor, la más importante, y de ahí a algo más. Este cliché puede servir tanto para historias cute o tiernas, como para las que conllevan un dramón, con un friends-to-enemies-to-lovers. Maybe.

2-¿Rivales? amorosos

«Esa chica me gusta y también le gusta a X, ¿por qué, sino, estaría tan obsesionado en quitármela?». Ahí va otro cliché. El que cree en la rivalidad amorosa, en una mujer de por medio —lo cual implica la hetero-duda— y que hace a los protagonistas ‘pelear’ por ella. Hay miradas, diálogos divertidos, rápidos y de pullas continuas. Una lucha dialéctica que, a veces, acaba en física y tras el primer toque, no pueden parar. Ahí surge la chispa, la misma que siempre estuvo, camuflada en un malentendido.

3-Solo Hay Una Cama

Los dos protagonistas tienen que compartir habitación. Puede ser por un viaje largo o para una sola noche. El caso es que el encargado de tomar nota de su reserva no se enteró o no quiso hacerlo y les dio una única cama. No hay más habitaciones disponibles. ¡Toca compartir! Este cliché suele ir acompañado del enemies-to-lovers, pues los personajes no se llevan bien o se odian, directamente, y tener que meterse bajo las sábanas solo despierta sus instintos, hasta los más bajos…

4-Vaya, soy ¿gay?

«Nos hemos besado, ¿y? Eso no significa que yo sea gay». El hetero-confundido es un personaje común en los BL. Un hombre que ha tenido relaciones previas con mujeres y, en teoría, jamás se había planteado acostarse con un hombre. Aunque, claro, ha fantaseado con Henry Cavill (quién no) y a veces, en mitad de la noche, piensa en cómo sería tener a X (mejor amigo masculino/vecino masculino/compañero de clase masculino) arrodillado frente a él y con la boca… ocupada, ejem. Normalmente estos casos se solventan con una REVELACIÓN, un instante de EPIFANÍA, en el que termina aceptándose (al menos en las historias de Happy End).

5-El homofóbico gay

Hay novelas BL que también incluyen un apartado de crítica social, en el que uno de los protagonistas sufre acoso escolar por ser homosexual. Uno de los acosadores tiene una fijación especialmente intensa hacia la víctima, ¿por qué? Porque en el fondo siente atracción hacia él. Este cliché también se ve en la novela romántica hetero, aunque suele ser más el ‘chico malo’ que no hace más que meterse con la protagonista femenina y provocarla hasta que ambos descubren que hay… ¿amor? Es un cliché normalizado que, sin embargo, oculta relaciones tóxicas en cualquier tipo de pareja. En las historias de instituto es bastante común y en esta entrada del blog tenéis varios ejemplos interesantes.

6-Vecino buenorro

Hay chico nuevo en el vecindario y a todas las señoras del barrio se les caen las br*gas. Solo que el chico nuevo es gay y busca continuamente la atención de su vecino puerta-con-puerta. Para pedir sal, azúcar o leche, cualquier excusa sirve para que crear situaciones sencillas, luego enrevesadas, meter algún malentendido —«Oh, no, una mujer con una falda cortísima ha entrado en su casa. Anda, resulta que es su hermana»— y beso. Si es bajo la lluvia, mejor.

7-Beso de borracho

El alcohol como excusa para dar EL PASO. No importa el género de novela, en cualquier historia es común encontrar las bebidas espirituosas como un método —más o menos ético— para que el/la protagonista se lance hacia la boca de quien le gusta. A la mañana siguiente, con la resaca, vendrán los arrepentimientos o la lucidez con escena de *Volver Al Punto 4 de La Lista*.

8-Paja en la ducha

La masturbación pensando en el otro es una escena relevante en la novela, pues es cuando se admite sentir algo, por lo menos atracción, y da pie a avanzar en su relación, o pensar en un encuentro más físico. El cliché suele ser el autodelicioso/cinco contra uno en la ducha, con el calentón mañanero o para enfriar pensamientos que terminan desatados.

9-No homo, bro

«Esto no es nada serio, solo somos dos tíos que se desfogan, como tíos». El clásico «no homo, bro» que escala hasta el «solo es sexo, nada más». Nos abrazamos, pero «no homo, bro». Nos besamos, pero «no homo, bro». Nos acostamos, pero… Este cliché puede surgir de un ‘apaño’. Dos hombres solteros con la testosterona por las nubes y que creen que meterse en la cama de su amigo/vecino/compi no los hace gays. Al final se convierte en un: Nos enamoramos, pero no homo, bro. Bueno, un poco sí, bro.

10-Hermanastros

El tema incesto siempre está en la cuerda floja de lo moral o no de la literatura. La fantasía es fantasía y las historias de primos, primos segundos o hermanastros que terminan juntos no es tan descabellada. Pueden ser hermanos que comparten padre o madre, o adoptados que descubren su origen al tiempo que confirman sus sentimientos hacia su hermano. Historias prohibidas —de las que prometo una entrada en el blog más elaborada próximamente— que enganchan a las lectoras entre las dudas de si son o no familia real, además de su relación amorosa. Hetero o BL, este cliché siempre funciona como doble adicción.

Como os he comentado más arriba, esta no es más que una breve selección de mis gustos y lecturas personales. No descarto una segunda entrada con más clichés, pues son cientos. También tenemos las relaciones fingidas, los líos de ex de la hermana o cualquier tema ambientando en institutos y que en juvenil se localiza con facilidad: bullying, primeros besos a escondidas, el momento «soy gay» ante la familia y similares. Seguro que os conocéis unos cuantos, ¡os leo en los comentarios!